MANUEL QUINTANA
Nació en Buenos Aires el 18 de octubre de 1835. Estudió abogacía en la Universidad de Buenos Aires donde ejerció la cátedra de Derecho civil.
En 1860 fue electo diputado de la legislatura de la Provincia de Buenos Aires integrando el partido de Bartolomé Mitre. Pasó luego al Partido Autonomista de Adolfo Alsina para oponerse al proyecto de federalización de la Ciudad de Buenos Aires. En 1864, ya como diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, propuso la designación de la Ciudad de Rosario como capital. Fue luego Senador Nacional; el presidente Domingo Faustino Sarmiento lo comisionó a Asunción del Paraguay para negociar el tratado de paz que puso fin a la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay.
Quintana, candidato para suceder a Sarmiento, fue derrotado por Nicolás Avellaneda. Entre 1877 y 1881 fue Rector de la Universidad de Buenos Aires.
Retirado a su vida privada y al ejercicio de su profesión, regresó al gobierno como Ministro del Interior del presidente Luis Sáenz Peña. Renunció tras ser interpelado en el Congreso por las intervenciones federales a las provincias de Santa Fe y San Luis y la declaración del estado de sitio en todo el país.
Cuando Julio A. Roca concluía su segundo mandato, en el Partido Autonomista Nacional pujaban los sectores de Roca y del ex presidente Carlos Pellegrini.
Roca se alió con el partido de Bartolomé Mitre y de ese entendimiento nació la candidatura presidencial de Quintana acompañado por el roquista José Figueroa Alcorta.
Durante su gestión, Quintana mantuvo el crecimiento económico al amparo del mayor intercambio comercial y la extensión de la red ferroviaria. Para aumentar la población duplicó el número de inmigrantes aceptados en el país.
En materia educativa, nacionalizó la Universidad de La Plata, reglamentó el ejercicio de las profesiones liberales y sancionó la "Ley Láinez" de creación de escuelas elementales en las provincias. En idéntico sentido, promulgó la ley de descanso dominical propuesta por el diputado socialista Alfredo Palacios.
En desacuerdo con la ley electoral sancionada en 1901, Quintana propuso el voto obligatorio y un padrón único y universal sobre la base de los registros del servicio militar.
El Congreso le introdujo profundas modificaciones y en la práctica la nueva norma no fue sino el regreso al sistema anterior.
La Unión Cívica Radical reapareció en el escenario político. La revolución de 1905, encabezada por Hipólito Yrigoyen, aunque rápidamente sofocada, exhibió el renovado poderío político de ese partido en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Bahía Blanca y Mendoza. La salud del Presidente Quintana acusó las enormes tensiones del momento y la reducción de su jornada laboral complicó la gestión de gobierno. Tras un atentado contra su vida por parte del anarquista catalán Salvador Planas, su salud se deterioró hasta que el vicepresidente Figueroa Alcorta se hizo cargo de la presidencia el 25 de enero de 1906. Quintana se retiró al actual barrio de Belgrano, y falleció el 12 de marzo de 1906.
Manuel Pedro Quintana fue iniciado masón en 1878. Cinco años después se incorporó a la Logia Docente.